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Qué ver en Cuenca: las Casas Colgadas y el encanto medieval de su casco antiguo

Qué ver en Cuenca en uno o dos días: Casas Colgadas, puente de San Pablo, catedral, barrio del Castillo, la Ciudad Encantada y qué comer en la ciudad.

Actualizado en octubre de 2026Lectura: 6 min
Qué ver en Cuenca: las Casas Colgadas y el encanto medieval de su casco antiguo

Qué ver en Cuenca: las Casas Colgadas asomadas a la hoz del Huécar, el puente de San Pablo, la catedral, la Plaza Mayor y las calles del barrio del Castillo, todo dentro de un casco antiguo amurallado que es Patrimonio de la Humanidad desde 1996. Lo esencial se ve en un día a pie y con dos se suma la Ciudad Encantada. Aquí tienes los imprescindibles, la historia de las Casas Colgadas, qué comer y cómo organizar la visita.

Qué ver en Cuenca: imprescindibles del casco antiguo

El casco histórico ocupa un espolón de roca entre las hoces de dos ríos, el Júcar y el Huécar. Casi todo se recorre subiendo y bajando cuestas, así que lleva calzado cómodo.

Casas Colgadas

Son el símbolo de la ciudad: casas con balcones de madera que se asoman literalmente al vacío sobre la hoz del Huécar. Llegó a haber muchas más, pero hoy solo quedan tres, la Casa de la Sirena y las dos Casas del Rey, restauradas a lo largo del siglo XX. La mejor vista de conjunto es desde el puente de San Pablo y desde el otro lado de la hoz, junto al Parador.

Museo de Arte Abstracto Español

Dentro de las Casas Colgadas funciona uno de los museos más singulares de España. Lo fundó el pintor Fernando Zóbel en 1966 con obras de la generación abstracta española, como Chillida, Saura, Tàpies o Torner, y hoy lo gestiona la Fundación Juan March. Además de la colección, permite asomarse desde dentro a los balcones colgados sobre el Huécar.

Puente de San Pablo

El puente original, de piedra, se construyó en el siglo XVI para unir la ciudad con el convento de San Pablo y acabó derrumbándose. El actual, de hierro y madera, se inauguró en 1903: mide 106 metros y pasa a unos 39 metros de altura sobre el río. Cruzarlo es la mejor manera de ver las Casas Colgadas de frente. No es apto para quien tenga vértigo.

Catedral de Santa María y San Julián

Empezada a finales del siglo XII, es una de las primeras catedrales góticas de Castilla, con una clara influencia anglonormanda. Su torre se hundió en 1902 y la fachada actual es una reconstrucción neogótica que se quedó sin terminar. Dentro sorprenden las vidrieras abstractas que completaron artistas como Gustavo Torner, Bonifacio Alfonso y Gerardo Rueda, un guiño al vínculo de la ciudad con el arte contemporáneo.

Plaza Mayor y calle Alfonso VIII

La Plaza Mayor, irregular y cerrada por el ayuntamiento barroco de arcos, reúne la catedral, el convento de las Petras y varias terrazas. Para llegar desde la parte baja se sube por la calle Alfonso VIII, con sus casas de colores que por detrás se descuelgan sobre la hoz del Júcar con muchos más pisos de los que aparentan.

Barrio del Castillo y Arco de Bezudo

En lo más alto quedan restos de la antigua fortaleza y de la muralla, con el Arco de Bezudo como puerta. Junto a él está el edificio del antiguo tribunal de la Inquisición, hoy archivo histórico. Desde el mirador del barrio del Castillo se ven a la vez las dos hoces.

Torre de Mangana

Antigua torre de vigilancia junto a la plaza del mismo nombre, reconstruida en el siglo XX, cuyo reloj se ve desde media ciudad. La plaza es un buen balcón sobre los tejados de la ciudad nueva.

Museos del casco antiguo

Además del de Arte Abstracto, en pocas calles están el Museo de Cuenca, con piezas romanas de Segóbriga y Valeria; el Museo Diocesano, la Fundación Antonio Pérez, el Espacio Torner en la antigua iglesia de San Pablo y el Museo de las Ciencias de Castilla-La Mancha, que interesa sobre todo si viajas con niños.

Las Casas Colgadas de Cuenca: historia y visita

Las casas colgadas se levantaron a finales de la Edad Media y en los primeros siglos de la Edad Moderna aprovechando el borde del cortado, una solución habitual en una ciudad sin espacio para crecer. En los años veinte del siglo XX todavía quedaban unas ocho, pero el deterioro hizo que solo sobrevivieran las tres actuales, rehabilitadas a fondo en los sesenta. Hoy se pueden visitar por dentro a través del Museo de Arte Abstracto Español, instalado en ellas. Para fotografiarlas, las mejores horas son a primera hora de la mañana y al atardecer, y de noche, cuando se iluminan.

Qué ver cerca de Cuenca

Ciudad Encantada

En la serranía, a unos 30 kilómetros de la capital y junto a Valdecabras, es un laberinto de rocas calizas modeladas por el agua, el viento y el hielo durante millones de años. Es Sitio Natural de Interés Nacional desde 1929 y se recorre por un sendero señalizado de unos 3 kilómetros, en hora y media. Formaciones como el Tormo Alto o el Tobogán son las más fotografiadas. Está en una finca privada y la entrada es de pago.

Hoces del Júcar y del Huécar

Sin salir de la ciudad salen rutas de senderismo por el fondo de las hoces, como la que va a la ermita de las Angustias o el paseo por la orilla del Júcar. En otoño, con los chopos amarillos, son especialmente bonitas.

Ventano del Diablo

Mirador natural sobre el cañón del Júcar, en la carretera de la serranía, muy fácil de combinar con la Ciudad Encantada.

Qué comer en Cuenca

  • Morteruelo: paté caliente de caza, hígado de cerdo y especias, que se unta en pan. Es el plato más conquense.
  • Ajoarriero: crema de bacalao, patata, ajo y aceite, que se toma como entrante.
  • Zarajos: tripas de cordero enrolladas en un sarmiento y fritas o asadas, una tapa típica.
  • Alajú: dulce de origen andalusí de miel, almendra y pan rallado entre dos obleas.
  • Resolí: licor de aguardiente con café, canela y piel de naranja, típico de la Navidad.

Cómo llegar a Cuenca y cuánto tiempo hace falta

En tren de alta velocidad, Cuenca está a menos de una hora de Madrid; la estación Fernando Zóbel queda a las afueras y hay autobús urbano hasta el centro. En coche, desde Madrid se tarda unas dos horas. En el casco antiguo el tráfico está restringido y conviene aparcar en la parte baja y subir a pie o en autobús urbano.

Con un día se ven las Casas Colgadas, el puente, la catedral, la Plaza Mayor y el barrio del Castillo. Con dos días se añaden los museos con calma, una ruta por las hoces y la Ciudad Encantada.

Cuándo ir a Cuenca

La primavera y el otoño son las mejores épocas por temperatura y por el color de las hoces. La Semana Santa de Cuenca, de interés turístico internacional, es una de las más conocidas de España, con procesiones que suben por calles empinadas y la célebre de las Turbas en la madrugada del Viernes Santo; en esas fechas reserva con antelación. En invierno hace mucho frío, pero la ciudad nevada es un espectáculo.

Preguntas frecuentes

¿Cuántas Casas Colgadas quedan en Cuenca?

Quedan tres: la Casa de la Sirena y las dos Casas del Rey. Hace un siglo había más, pero el resto se perdió por el deterioro.

¿Merece la pena ir a la Ciudad Encantada?

Sí, si tienes al menos medio día más. Es un paseo fácil de hora y media entre formaciones de roca muy curiosas y se combina con el Ventano del Diablo.

¿Dónde aparcar para visitar el casco antiguo de Cuenca?

Lo práctico es dejar el coche en la parte baja de la ciudad y subir a pie o en autobús urbano, porque en el casco antiguo el acceso está restringido y apenas hay plazas.

¿Se puede ir a Cuenca en un día desde Madrid?

Sí. En tren de alta velocidad se llega en menos de una hora, lo que permite ver lo principal del casco antiguo y volver en el día.

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